El jubileo es un cruce entre el júbilo, de origen latino, y la jubilación, de origen hebreo. Parece que tanto el jubileo como la jubilación tienen su origen en las leyes de Moisés, que estableció que después de 49 años (siete veces siete, número muy simbólico) en que se podían perder las tierras, la casa, la mujer, los hijos y hasta la propia libertad, tenía que venir un año jubilar, el quincuagésimo, en el que se habían de abstener de trabajar y habría que vivir al día. En este año tenían que reintegrarse al propietario o si éste no estaba a su familia, las propiedades perdidas. De este modo ni la pobreza podía alterar definitivamente la distribución inicial de la tierra entre todas las familias. También recobraban la libertad los israelitas que hubiesen caído en la esclavitud (para pagar las deudas con su trabajo), lo que garantizaba que ninguna circunstancia dejaría para siempre a una familia ni a ninguno de sus miembros sin su propia libertad y sin los medios de subsistencia.
El Jubileo en la tradición católica es una Indulgencia Plenaria que permite expiar los pecados. Los lugares jubilares son Roma, Jerusalén, Santiago de Compostela, Caravaca de la Cruz y Santo Toribio de Liébana.
Compostela goza de un singular privilegio concedido por vez primera hacia el año 1122 por el Papa Calixto II. Este Papa fue un gran benefactor de la Iglesia de Compostela. El privilegio concedido y confirmado por Alejandro III, consiste en que cada año que el 25 de julio, fiesta del Apóstol Santiago, coincida en domingo se podrán ganar en la Iglesia de Compostela las gracias del Jubileo. Este año 2.010 es año jacobeo; fiesta que no volverá a suceder hasta dentro de once años, en 2.021. Las condiciones para ganar el Jubileo son visitar la Catedral de Santiago donde se guarda la Tumba de Santiago el Mayor, rezar alguna oración (al menos, el Credo, el Padrenuestro y pedir por las intenciones del Papa) Se recomienda asistir a la Santa Misa, recibir los sacramentos de la penitencia (puede ser 15 días antes o después) y de la Comunión. La gracia del jubileo consiste fundamentalmente en una indulgencia plenaria para el perdón de la pena que merecen nuestros pecados.
Los caminos para llegar a Satiago son muchos, tantos como desde donde uno viva hasta
Compostela. El francés es uno de ellos, nada más (y nada menos, claro) aunque es el más conocido porque es el punto de reunión de los caminos europeos y probablemente el menos peligroso de todos. Porque hacerlo por mar o atravesar las tierras ocupadas por los musulmanes aún tendría más peligro. Aunque entrar por Roncesvalles y atravesar Navarra, La Rioja, Castilla, León para subir a Galicia es un buen camino, también lo es ir por la costa cantábrica y pasar por Oviedo. Es el camino que surge pocos años después de la aparición del cuerpo del Apóstol y se convierte desde el siglo X en el eje por donde entran ideas, arte, personas y que permite la normalización del culto traído por los cluniacenses frente a la iglesia española mozárabe. Ruta
comercial que aprovechan los pueblos y las ciudades: Jaca, Pamplona, Logroño, Burgos, Carrión de los Condes, León, Astorga. Por cierto, si no lo habéis leído, Jesús Torbado escribió una magnífica novela sobre el camino de Santiago que se llama El Peregrino y que, aparte de ser muy interesante, es muy divertida. Yo la leería otra vez si no fuera porque hace menos de un mes que la he vuelto a releer. Pero, insisto, sólo es uno de los caminos. Si se vive en Sevilla, Madrid o Barcelona, Londres, Buenos Aires o Nueva York, hacer el francés es dar una vuelta muy curiosa.
Los Caminos Portugueses por tierra se pueden resaltar tres El Camino Portugués del Interior, el Camino Portugués del Norte y el Camino Portugués de la Costa, también llamado Monacal.
La Vía de la Plata iba de Zamora a León, siguiendo la ruta romana llamada "Vía de la Plata". En la provincia de Zamora había una cofradía llamada de los Falifos que se dedicaba a dar albergue y socorro a los peregrinos, y a construir calzadas y puentes. Desde Sevilla, marchaba sobre la calzada romana hacia Mérida, Cáceres, Salamanca y Zamora. Desde aquí, se podía continuar hacia Astorga, donde se unía al Camino de Roncesvalles; dirigirse a la frontera con Portugal para marchar hacia Braganza, capital de la región de Tras-os-Montes y marchar a Verín y Orense, donde se une a la Vía de la Plata en su variante Sanabresa; o ir desde Zamora hacia Puebla de Sanabria y Orense, para ya dirigirse a Santiago.
Los Caminos de Levante (Valencia, Alicante), atravesaban el centro penínsular y se unían a la Vía de la Plata en Salamanca o Zamora, después de recorrer Albacete, Toledo y Avila. Aunque también podían tomar rutas más septentrionales (Cuenca - Madrid) y marchar al encuentro del Camino de Roncesvalles.
El Camí de Sant Jaume parte del Monasterio de Montserrat y recorre Cataluña en dirección a Zaragoza o podían desviarse en Lérida hacia Huesca y unirse al Camino Aragonés a la altura de Puente la Reina de Jaca.
La Ruta de la Lana es el Camino que seguían ganaderos, esquiladores y peregrinos que desde tierras manchegas y desde Cuenca subían hasta Burgos.
El Camino de Madrid sale de El Foro, atraviesa la Sierra de Guadarrama por el puerto de la Fuenfría para dirigirse por la calzada romana hacia Segovia y Valladolid y terminar uniéndose en Sahagún al Camino de Santiago.
Finalmente la Ruta del mar, era seguida sobre todo por ingleses que desembarcaban en La Coruña, Muros, Noya, Los Caminos del Ebro recogen a los peregrinos del Levante y Cataluña y siguiendo el valle del río Ebro los lleva hasta Zaragoza y Logroño, donde se unen al Camino de Santiago.
Todos estos caminos da igual donde empiecen. Lo importante es donde confluyen, en la plaza del Obradoiro para entrar por la puerta principal o, por qué no, por la puerta de Platerías para entrar y visitar a O Noso Señor Sanct Iago. Y, aunque ahora no se puede, darse un croque virtual con el Maestro Mateo para que nos abra las mientes.
El Jubileo en la tradición católica es una Indulgencia Plenaria que permite expiar los pecados. Los lugares jubilares son Roma, Jerusalén, Santiago de Compostela, Caravaca de la Cruz y Santo Toribio de Liébana.
Compostela goza de un singular privilegio concedido por vez primera hacia el año 1122 por el Papa Calixto II. Este Papa fue un gran benefactor de la Iglesia de Compostela. El privilegio concedido y confirmado por Alejandro III, consiste en que cada año que el 25 de julio, fiesta del Apóstol Santiago, coincida en domingo se podrán ganar en la Iglesia de Compostela las gracias del Jubileo. Este año 2.010 es año jacobeo; fiesta que no volverá a suceder hasta dentro de once años, en 2.021. Las condiciones para ganar el Jubileo son visitar la Catedral de Santiago donde se guarda la Tumba de Santiago el Mayor, rezar alguna oración (al menos, el Credo, el Padrenuestro y pedir por las intenciones del Papa) Se recomienda asistir a la Santa Misa, recibir los sacramentos de la penitencia (puede ser 15 días antes o después) y de la Comunión. La gracia del jubileo consiste fundamentalmente en una indulgencia plenaria para el perdón de la pena que merecen nuestros pecados.Los caminos para llegar a Satiago son muchos, tantos como desde donde uno viva hasta
Compostela. El francés es uno de ellos, nada más (y nada menos, claro) aunque es el más conocido porque es el punto de reunión de los caminos europeos y probablemente el menos peligroso de todos. Porque hacerlo por mar o atravesar las tierras ocupadas por los musulmanes aún tendría más peligro. Aunque entrar por Roncesvalles y atravesar Navarra, La Rioja, Castilla, León para subir a Galicia es un buen camino, también lo es ir por la costa cantábrica y pasar por Oviedo. Es el camino que surge pocos años después de la aparición del cuerpo del Apóstol y se convierte desde el siglo X en el eje por donde entran ideas, arte, personas y que permite la normalización del culto traído por los cluniacenses frente a la iglesia española mozárabe. Ruta
comercial que aprovechan los pueblos y las ciudades: Jaca, Pamplona, Logroño, Burgos, Carrión de los Condes, León, Astorga. Por cierto, si no lo habéis leído, Jesús Torbado escribió una magnífica novela sobre el camino de Santiago que se llama El Peregrino y que, aparte de ser muy interesante, es muy divertida. Yo la leería otra vez si no fuera porque hace menos de un mes que la he vuelto a releer. Pero, insisto, sólo es uno de los caminos. Si se vive en Sevilla, Madrid o Barcelona, Londres, Buenos Aires o Nueva York, hacer el francés es dar una vuelta muy curiosa.Los Caminos Portugueses por tierra se pueden resaltar tres El Camino Portugués del Interior, el Camino Portugués del Norte y el Camino Portugués de la Costa, también llamado Monacal.
La Vía de la Plata iba de Zamora a León, siguiendo la ruta romana llamada "Vía de la Plata". En la provincia de Zamora había una cofradía llamada de los Falifos que se dedicaba a dar albergue y socorro a los peregrinos, y a construir calzadas y puentes. Desde Sevilla, marchaba sobre la calzada romana hacia Mérida, Cáceres, Salamanca y Zamora. Desde aquí, se podía continuar hacia Astorga, donde se unía al Camino de Roncesvalles; dirigirse a la frontera con Portugal para marchar hacia Braganza, capital de la región de Tras-os-Montes y marchar a Verín y Orense, donde se une a la Vía de la Plata en su variante Sanabresa; o ir desde Zamora hacia Puebla de Sanabria y Orense, para ya dirigirse a Santiago.
Los Caminos de Levante (Valencia, Alicante), atravesaban el centro penínsular y se unían a la Vía de la Plata en Salamanca o Zamora, después de recorrer Albacete, Toledo y Avila. Aunque también podían tomar rutas más septentrionales (Cuenca - Madrid) y marchar al encuentro del Camino de Roncesvalles.
El Camí de Sant Jaume parte del Monasterio de Montserrat y recorre Cataluña en dirección a Zaragoza o podían desviarse en Lérida hacia Huesca y unirse al Camino Aragonés a la altura de Puente la Reina de Jaca.
La Ruta de la Lana es el Camino que seguían ganaderos, esquiladores y peregrinos que desde tierras manchegas y desde Cuenca subían hasta Burgos.
El Camino de Madrid sale de El Foro, atraviesa la Sierra de Guadarrama por el puerto de la Fuenfría para dirigirse por la calzada romana hacia Segovia y Valladolid y terminar uniéndose en Sahagún al Camino de Santiago.
Finalmente la Ruta del mar, era seguida sobre todo por ingleses que desembarcaban en La Coruña, Muros, Noya, Los Caminos del Ebro recogen a los peregrinos del Levante y Cataluña y siguiendo el valle del río Ebro los lleva hasta Zaragoza y Logroño, donde se unen al Camino de Santiago.
Todos estos caminos da igual donde empiecen. Lo importante es donde confluyen, en la plaza del Obradoiro para entrar por la puerta principal o, por qué no, por la puerta de Platerías para entrar y visitar a O Noso Señor Sanct Iago. Y, aunque ahora no se puede, darse un croque virtual con el Maestro Mateo para que nos abra las mientes.
Y, si aún quedan ganas, recordad que el viaje no termina en Santiago sino en San Andrés de Teixido, al borde del Atlántico, donde termina toda tierra. Y donde dice la leyenda que San Andrés, que andaba tristón por los caminos, se encontró con Jesús que le preguntó el motivo de tanta tristeza. Andrés contestó que a Santiago iban todos pero que a su ermita ya casi nadie venía. El Señor le dijo entonces que no se preocupara que aunque a Roma, Jerusalén o Santiago fuera mucha gente, a él le irían a visitar todos, porque "vai de morto quen non foi de vivo".





S.
9 además de leer tuvieron a bien comentar:
Otros van a la Meca.
Muy interesante pero como no soy creyente paso de peregrinar.
No es necesario ser creyente para hacer el camino.
Es un encuentro contigo mismo
Y una manera maravillosa de conocer unos parajes impresionantes, con una arquitectura, religiosa y civil notabilísima
El fin de semana pasado estuve en Santiago...ni siquiera pude abrazar al Santo por la gente que había. Soy creyente y si todos los que van a Santiago lo fueran, la Iglesia estaría dando saltos de alegría...De todas formas creo que se ha convertido en una moda e incluso lo moderno es ir, pero decir que no se es creyente, que uno va para encontrarse consigo mismo...queda muy cool y muy progue.
Es que yo para encontrarme conmigo misma no necesito pegarme una pateada desde Roncesvalles hasta Santiago. En cuanto a parajes y arquitectura he tenido la suerte de poder visitar unos cuantos viajando más cómodamente.
Una cosa sí que es cierta. Me falta conocer Galicia y lo tengo en mente, y por supuesto iré a Santiago, pero no andando.
Pero el camino también puede terminarse en FISTERRA, extremo natural de su prolongación, faro al que iba la barca de pedra y punto terminal perfecto para recomenzar el camino mortal.
No soy gallego...he trabajado en Santiago unos cuantos años.
No soy creyente...posiblemente esta no sea la mejor época para hacer el camino.
¿En otro momento? ..me reafirmo en lo dicho. Sí, me gusta andar, soy deportista y montañero, y son buenos momentos para pensar en muchas cosas
¿cool y progre? jejeje, nunca me lo habían dicho. (Si una que yo me sé lo supiese, jeejej). Me lo voy a mirar...o le preguntaré a mi hija que creo que sabe de eso
La pasada semana peregrinamos un grupo de amigos a Caravaca de la Cruz por el Camino de Andalucía (a pie desde Baza, Granada). Realmente ha sido una de las experiencias más bonitas de mis últimos años. El turismo y el "bombardeo" televisivo ha mermado la espiritualidad del Camino de Santiago (al menos este año). Sin embargo, el 2010 también es Año Santo en Caravaca (cada siete años....y tristemente mucho menos conocido) y al pillarnos cerquita relativamente no hemos querido perder la oportunidad de tener una gran experiencia personal y de fe, que al fin y al cabo es de lo que se trata. Enhorabuena por esta entrada y las fotografías. Jesús.
Espero hacer el camino de Santiago alguna vez, pero, como no vivo en Europa, tendría que hacer un primer camino para encontrar un punto de partida. Está muy documentada tu información.
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