20/9/09

Madrid: la noche en blanco

Ayer noche fue una de esas noches que se recuerdan en El Foro. Sólo el hecho de poder pasear por mitad de la calle sin estar atufado por los escapes de los coches, sin ser atropellado cruzando por cualquier sitio, pateando unas calles anchas cuales son Paseo de Recoletos, Gran Vía, Paseo del Prado, etc. vale por tener que aguantar performances raritas o chorradas varias, eso es La noche en blanco. Pero, además, este año no ha estado mal la cosa. De hecho, lo único que se necesita es un poco de organización, como dijo el que estaba en la orgía, para poder asistir a las cuatro, cinco o seis cosas a las que se quiera ir. Y no porque no hubiera más posibilidades, que el programa marcaba 139 actividades desde visitas a museos, música en la calle o en recinto cerrado, pasando por encuentros de ciclistas y patinadores o por la Universitat Oberta de Cataluña, sino porque las colas eran lo suficientemente largas como para perder de media una hora en cada una y porque Madrid es lo suficientemente grande como para que de Atocha a Plaza de España, a buen paso, sea como una media hora sin parar. Aunque el Metro abrió hasta las 3 y había autobuses pero estas cosas como funcionan son andando.
Así que una vez finalizado este exordio (la de palabras que hay en el diccionario...) a las 9 empezó el peregrinaje en Atocha donde se elevó, a modo de Toro de Osborne) un burro iluminado enfrente de la fachada de la estación... y en la parte opuesta, en la entrada de la Cuesta de Moyano, recibía una pantalla gigante a la gente con una proyección de una señorita que proponía hacer calentamiento y estiramiento ¿por qué...? De aquí siguió el peregrinaje (por en medio de la calle, ¡qué gusto!) hasta la primera cola que era la de El Jardín Botánico en la que se entraba por la entrada de la Cuesta de Moyano, recibía una pantalla gigante a la gente con una proyección de una señorita que proponía hacer calentamiento y estiramiento ¿por qué...? De aquí siguió el peregrinaje (por en medio de la calle, ¡qué gusto!) hasta la primera cola que era la de El Jardín Botánico en la que se entraba por la puerta principal (siempre cerrada) en vez de por la habitual que da al Museo del Prado. Al llegar al final de la cola había otra pantalla gigante donde la señorita de antes introducía a un bailarín clásico que daba una lección de ballet y ¡había barras para seguir la clase! Y mucha gente haciendo ballet. Ahí quedó claro lo de la pantalla de Atocha. Había que calentar porque primero el ballet, en Neptuno baile del viente, en Cibeles Hip-hop y así más se podría aprovechar la noche para aprender unos pasos de baile y desentumecerse entre paseo y paseo.

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Lo del Jardín Botánico fue algo decepcionante, el paseo que lleva hasta el edificio donde se hacen las exposiciones (maquetas de arquitectura había en la muestra) estaba iluminado con unos soportes de sueros de los que hay en los hospitales con unos leds verdes y blancos que querían indicar ¿...? Pero sobre gustos no hay nada escrito. Y las farolas estaban cubiertas por unas tulipas como las que se ponen en las lámparas de casa. Es seguro que todo querría indicar algo tremendamente sesudo pero, probablemente, sólo al alcance de los iluminados y tocados por la vara de la divinidad y la musa.
A la salida del lugar la marea humana era impresionante con la gente animada y con ganas de pasarlo bien sin molestar a los que están también paseando con las mismas ganas. Algo muy de agradecer. Y amenizado el paseo por diversas bandas de música que iban de pasacalles, deteniéndose cada poco para amenizar el rato con un pasodoble o (Madrid sumus) con un schottis para apretarse contra la baldosa ¡que si! Un poco más arriba estaba el Museo de la Marina y enfrente de su puerta estaba la banda de música de los marinos que amenizaban la cola de entrada (colas para entrar en todas partes)
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De ahí rumbo al Museo Antropológico y, por fin, a la Real Fábrica de Tapices donde se remató la noche en blanco para un servidor que no pensaba hacer fotos y no se llevó la cámara así que todas las malísimas que están aquí puestas están hechas con mi móvil y así han salido.
También hubo iluminación en la Castellana, conciertos en el Retiro, jaimas saharauis en el Templo de Debod, teatro y mucho más a donde no se pudo ir por falta de tiempo, ganas y pies. La única forma de no destrozars es haciendo un itinerario, ponerse zapatos cómodos y a disfrutar si gusta andar porque hay tanta gente que en la bici hay que ir esquivando a la marea humana igual que en patines, el metro cierra a las 3 a.m., los autobuses búho van atiborrados y difícil es cogerlos, los taxis están llenos así que ninguno para... Aunque ya habrá que esperar al año que viene.

7 tuvieron a bien dar su opinión:

Kassiopea. dijo...

Pues mola! Ya podían hacer aquí cosas así.

mariajesusparadela dijo...

Hace muchos años en la TVG había un programa que se llamaba así. Lo presentaba un tal Blanco del que nunca más se supo. Llevaban a un famoso ( en cualquier ámbito:cantante, literato, ilusionista, etc) y le daban la sorpresa detener un amigo suyo que hacía años que no veía.
Lo de Madrid es más reciente.

Balovega dijo...

Hola..

Gracias por la información de la noche en blanco.. creo que fui hace dos años y al terminar dije nunca más.. me parerecio bastante malo y mal organizado, las colas tremendas y en la calle solo había gente, botellas en el suelo y paro de contar..

Un saludote y buena semana

Pharpe dijo...

Estoy con Kassiopea ya podían montar algo así por aquí. Saludos

Juan Carlos dijo...

Balovega tiene razón en lo de las colas. La verdad es que a poca cosa se puede entrar sin esperar de media hora en adelante. Pero así es la "performance" esta del Ayuntamiento.

La chica de cristal dijo...

Me resulta extraño ver que en Madrid haya una noche sin ruidos, pero pienso que puede deberse a que mucha gente se quedase en casa viendo a la España del Eurobasket ganar el oro.

Miles de besitos y cuídate mucho.

cabreada dijo...

Yo estuve hace dos años, y las colas eran tan largas y los actos no empezaban a la hora, lo cúal hacía que si querías ir a otro sitio, tuvieras que elegir, así que dije:
"Santo tomás una y nada más".